El origen de las Brigadas Verdes se encuentra en lo que en su día se denominó el “Pacto territorial por el empleo”. Consistió en una movilización de centenares de trabajadores ceutíes hastiados por la imposibilidad de encontrar un empleo en su propia tierra cuando el sector de la construcción estaba en pleno auge. Diariamente, miles de trabajadores procedentes de la península, ejecutaban obras en nuestra Ciudad ante la mirada atónita de los ceutíes que a penas disponían de medios económicos para mantener a sus familias. La protesta fue muy dura, intensa, sostenida y eficaz. El Gobierno de la Nación (en aquel momento del PP) y el (aún no nato) Gobierno de la Ciudad, presidido por Vivas, asumieron el compromiso de dar respuesta a las demandas de aquel colectivo. Inicialmente, se concretó en Planes de Empleo que, financiados por la Unión Europea, generaron aproximadamente 500 puestos de trabajo destinados a aquel colectivo. El paso siguiente, en aras a la estabilidad laboral, consistió en la creación de una empresa municipal de obras menores que no sólo permitiría a la Ciudad hacer obras en barriadas más baratas sino que, además, permitía hacerlo con más diligencia (al ahorrarse el trámite de la contratación). Así surgió OBIMACE. Esta empresa estaba concebida para albergar a todo el colectivo.