"Porque reconocemos en él, ante todo, una figura intelectual. Y esta condición no sólo no le incapacita para el ejercicio de la función pública, sino que tiene en sí misma una consecuencia lógica, que es comprometerse con la política. ¿Qué intelectual sería aquel que no quisiera implicarse en la gestión de la polis y, por extensión, la comunidad, la ciudad y el país en que convivimos?"
