En la noche del Viernes 26 en Ceuta, con mal tiempo, ventisca, lluvias y ponientazo se creó un micro clima en el tablao del Auditorio del Revellín, el público allí presente agradeció la brillante actuación de la cantaora Argentina, nombre heredado de su abuela gitana. Ella con su duende supo transmitir a través de los palos del flamenco, Seguiriyas, Soleá, Tangos o Fandangos, sentimientos expresados con ternura, dolor y tristeza.
