En el complejo entramado de la ética médica, uno de los dilemas más difíciles de abordar es la cuestión de quién tiene la autoridad para tomar decisiones en nombre de un paciente incapaz de expresar su voluntad, como aquellos en estado de coma. Los familiares se encuentran en una posición delicada al tener que hacer elecciones médicas en nombre de su ser querido, con la responsabilidad de actuar en su mejor interés. Sin embargo, surge la pregunta: ¿pueden los familiares realmente decidir por un paciente en coma?
