Disponer de un sistema sanitario universal no significa que todas las necesidades de salud estén cubiertas. La gran mayoría de los españoles sigue asumiendo una parte del gasto sanitario, un esfuerzo que lastra el presupuesto doméstico y que, en ocasiones, provoca renuncias con impacto directo en la salud. Así lo revela una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), elaborada con una muestra representativa de 1.278 hogares españoles entre 18 y 74 años.
