Gracias Rubalcaba, gracias no únicamente por todas las cosas que hiciste en política, sino también gracias por enseñarnos que este mundo merece la pena, que aunque los líderes de ahora están más preocupados en mantenerse que en servir, en el marketing antes que en las ideas, en la confrontación y manipulación, por encima de la verdad y los principios, aún hay esperanza para quienes hemos decidido alejarnos de la política, no del partido, hasta que la razón y la ética acaben de nuevo dominando al ego y al narcisismo.
