Nuestro país ha perdido demasiados trenes en la historia y no estamos para seguir desaprovechando oportunidades. Nunca han faltado quienes en nombre del pueblo español se han atribuido la potestad de diseñar el camino que debía de seguir todo el país; sin embargo, sus decisiones no tenían la validación de la soberanía nacional. Las consecuencias fueron nefastas para la mayoría y solo ganó el retroceso de España ante la historia, por el contrario, otros países seguían avanzando en la esfera internacional y nosotros íbamos cediendo puestos.
