El sindicalismo que tenemos en nuestro país es un sistema representativo o mayoritario que beneficia a la concentración, perjudicando a los minoritarios dando lugar a que el pluralismo de nuestra sociedad quede totalmente mermado; el modo en el que debería obtener subvenciones cualquier sindicato debería ser a través de las cuotas de sus afiliados y no tal y como ocurre actualmente que, perciben ayudas públicas que muchas veces (por no decir todas) dilapidan ese dinero en estipendios, comilonas y en cuestiones varias que nada tienen que ver con el sindicalismo que, más tarde justifican de manera fraudulenta, como se ha demostrado y todos hemos visto en los medios de comunicación con los llamados ERES.
