¡A las armas, a las armas, nos atacan! Eso debió de decir un cabo de las fuerzas de lanceros castellanas cuando un 23 de octubre de 1694 vio venir hacia las murallas de Ceuta al ejército del sultán Muley Ismail. No tuvo mucho éxito ese ejército, porque impuso el asedio más largo conocido en toda la historia a una ciudad y no lograron entrar.
