Las desigualdades repercuten de forma clara en la salud de las personas, especialmente de las más vulnerables. El 56,7% de las personas atendidas por el Plan RESPONDE de Cruz Roja, puesto en marcha en 2020 tras la declaración del estado de alarma por la pandemia de la COVID-19, afirma tener un estado de salud regular, malo o muy malo y el 35,2% señala que éste ha empeorado tras la pandemia.