Zacarías tiene 17 años y responde a todo con una sonrisa. Es amable, colaborador y trabaja como voluntario en Digmun los viernes con actividades lúdicas en los talleres del proyecto INTEGRA 2 de menores. Dinamiza los recreos formando parte de los juegos, hace de intérprete entre el profesorado y alumnos y se desvive por cada una de las labores que se le encomiendan. Llegó de Marruecos en busca de una oportunidad para mejorar su vida. Vive en el centro de La Esperanza y allí, junto a otros compañeros, acude a las Aulas de Inmersión Lingüística que Digmun desarrolla desde hace dos años.Allí muchos de estos chicos se sienten solos, aislados, e incluso discriminados y marginados porque la gente les mira con mala cara, les tratan como delincuentes, piensan que son todos los que roban y asaltan coches .Es conveniente ofrecer la otra cara que Digmun conoce por su trabajo diario con este colectivo.