El fútbol de plata vive de realidades presupuestarias, pero se alimenta, sobre todo, de intangibles. El anuncio del regreso de Melendez y Cédric Teguia a las filas de la AD Ceuta FC es el ejemplo perfecto de cómo el mercado de fichajes es capaz de reactivar la maquinaria emocional de una afición antes de que el balón vuelva a rodar sobre el césped del Murube. Hay algo profundamente romántico, y a la vez estratégicamente astuto, en este "efecto bumerán": el jugador que se marchó buscando nuevos horizontes regresa al lugar donde encontró su mejor versión.