Hay algo que empieza a resultar difícil de entender: ¿hasta dónde piensa llegar Marruecos mientras España sigue empeñada en mantener una relación de «amistad» con su vecino? Mohamed VI, ese rey tirano que gobierna un régimen que no es precisamente un ejemplo de democracia, contempla cómo sus ministros reivindican públicamente Ceuta y Melilla, hablan de «territorios ocupados» y hasta invocan su «liberación» en actos oficiales presididos por él mismo. Y mientras tanto, desde España seguimos hablando de cooperación, diálogo y buena vecindad.