La reunión bilateral entre Ceuta y Melilla, y a su vez la reunión mantenida con el ministro del Interior, en la que se ha abordado el grave problema de la frontera del Tarajal, ha vuelto a provocar una serie de manifestaciones que tan sólo han venido a regalar nuevamente los oídos a los ceutíes, ya que son muchas las palabras bonitas que se dicen, muy buenas las intenciones, pero mientras no se ejecuten y no se erradique un problema que cada vez es mayor, todo se quedará en eso, en como dice el secretario general del PSOE, “un brindis al sol”.