El jueves por la tarde Marruecos lanzaba un mensaje claro y conciso, "a partir del viernes a las 18.00 horas el uso de la vía pública quedará limitado para los ciudadanos". El ministerio del Interior marroquí declaraba el estado de emergencia para hacer frente a los acontecimientos. Además, cerró todas las Mezquitas, cafeterías, escuelas, fronteras, etc. E interrumpió las conexiones aéreas y marítimas.